sábado, 2 de marzo de 2013

¿Somos seres sexuales?


Era la pregunta que me hacía Mabel, con cierta ansiedad. Ella tiene un bebé de varios meses de nacido, está preocupada porque tiene dificultades en destetarlo, y también preocupada porque su otro niño, que había logrado dejar los pañales, ha regresado a ellos; y una tercera hija, más grandecita, está teniendo un comportamiento hostil hacia ella y una demanda excesiva hacia su papá. Esta conversación me motivó a hablarles del desarrollo libidinal, concepto pilar en la teoría freudiana, y que podría darnos algunas luces de lo que está viviendo Mabel.
Sigmund Freud, creador del psicoanálisis, postula que la sexualidad está en toda la vida, y abarca todo el cuerpo. Propone la existencia de sexualidad en la infancia, a través del modelo de “Desarrollo Libidinal y Organizaciones Sexuales”. En este modelo organiza el desarrollo en fases, e indica que en cada una de ellas, prima la atención del niño hacia una zona erógena del cuerpo, que es la fuente de la pulsion libidinal durante esa etapa. Por otro lado, afirma que para el ser humano, sus padres (objetos primarios), devienen el foco de su energía pulsional, y que en la evolución de su sexualidad, deben encontrar un objeto sexual exogámico: deben realizar el cambio de los padres a un objeto externo, y encontrar una meta sexual: la reproducción.
La sexualidad infantil, no tiene centramiento ni organización, sus pulsiones parciales tienen iguales derechos y cada una persigue, por cuenta propia, el logro de placer. Tengamos en cuenta que, a pesar que la satisfacción está enfocada en una zona erógena, no es de la misma forma que en la sexualidad del adulto, ya que el niño es sexualmente inmaduro aún. Los fines son diferentes: no conduce a relaciones sexuales. Sexualidad y genitalidad no coinciden. La sexualidad está en toda la vida, abarca todo el cuerpo, mientras que genitalidad va desde la pubertad, es la unión de genitales con fines reproductivos.
Entendamos entonces, qué son la pulsiones y qué es la libido? Freud define la pulsión como:
  • Empuje interno, energía que el sujeto no puede detener. Es una necesidad que sólo puede ser cancelada con la satisfacción.
  • Representante mental de estímulos orgánicos, es fuerza mental: unidad de motivación más primitiva.
  • Estímulo psíquico que parte de la necesidad corporal y que produce emociones.
  • Es inconsciente
Inicialmente, llamó libido a la energía de la pulsión sexual, luego amplió el concepto para abarcar a la energía productiva y vital de todo ser humano. Los seres humanos tenemos Pulsiones de Vida (Eros): construyen, unen, sintetizan, y Pulsiones Agresivas (Tánatos): desligan, rompen, destruyen.
  

Desarrollo de la sexualidad infantil


Se da en fases o etapas. En general, presenta las siguientes características:
  • Se realiza en dos tiempos, “acometida en dos tiempos”: inicio de la vida a 5 años aproximadamente (queda en la amnesia infantil) y Pubertad: se instaura el primado de los genitales.
  • Aparece apuntalándose en la satisfacción de las grandes necesidades orgánicas, como la alimentación: pulsión de autoconservación.
  • Se comporta de manera autoerótica, busca y encuentra sus objetos de satisfacción, en el propio cuerpo (zonas erógenas).
  • Las pulsiones son parciales, no están centradas en el reconocimiento TOTAL del objeto

Fase Oral  (desde el nacimiento al primer año de vida) 

El deseo de la oralidad es incorporar objetos, se imagina unido a ellos. El niño se lleva a la boca todo lo que le interesa, y el placer de “tener” se confunde, para él, con el placer de “ser”. El primer objeto del bebé es la madre, y sólo tiene conciencia del mundo exterior a través de sus propias percepciones internas de tensión y relajación: él no se distingue a sí mismo de los demás.

El niño responde a una frustración, mordiendo, para desquitarse: pulsión agresiva. El destete es el conflicto unido a la resolución de la fase oral. Es un traumatismo, porque es vivido por el bebé como una consecuencia de su agresión (aparición de dientes, mordiscos). El destete deja en el psiquismo humano la huella permanente de la relación primera con la que convivirá siempre.
Fase Anal (segundo año de vida)

Lo que se ve nítido, a raíz de la recepción de alimento, se repite en parte en las excreciones. El bebé tiene sensaciones placenteras cuando vacía su vejiga y sus intestinos. Las heces son consideradas por el niño como una parte de su propio cuerpo que él puede, “por una decisión voluntaria”, diferir su expulsión o conservarlo dentro, retenerlo.
La conquista del control de esfínteres permite al niño descubrir la noción de su “propiedad privada” (sus defecaciones, que él da o no da), de su “poder” (sobre su propio cuerpo;  poder afectivo sobre su madre, a la que él puede recompensar o frustrar a la vez), descubrimiento que va en paralelo al sentimiento de omnipotencia que experimenta al controlar oponiéndose a la madre, en resumen de poseer. Todo objeto de su deseo es cualquier cosa sobre la cual él ejerce derechos.
El niño tiene actitud contradictoria hacia sus materias fecales, y sirve de modelo a sus relaciones con los demás. Los objetos exteriores podrán ser:

  • Eliminados, suprimidos, expulsados, es decir, destruidos
  • Introyectados intensamente, es decir, guardados como objetos de apropiación, retenidos como una posesión preciosa y querida.


Fase Fálico-Castrado (del tercer al quinto año de vida)

Aparece la angustia de castración: reacción afectiva por la observación de la ausencia de pene en la niña, lo que provoca en el niño, miedo fantasioso de perder el pene, y en la niña, el deseo de adquirirlo. Ambos manifiestan diferentes comportamientos:
  El niño:
  • Sobreinviste el pene de forma libidinal, se satisface sexualmente (masturbación y sus fantasías)
  • Tiene tendencias exhibicionistas: convierte al pene en símbolo de valoración narcisística de sí mismo
  • Aparece angustia, por la Ley de Talión: el órgano que ha pecado (masturbación) debe ser castigado
La niña:
  • Al descubrir que no tiene pene, después de un período de negación y esperanza, se ve forzada a aceptar la ausencia. Se trata de una profunda herida narcisística, sentimiento de inferioridad en lo corporal y genital.
En ambos existe:
  • Identificación y deseos amorosos hacia un padre, y rivalidad hacia el otro
  • Conflicto amor/odio/envidia/competencia
  • Temor a pérdida de amor del padre rival 

Complejo de Edipo

El Complejo de Edipo se da en la fase fálica. Es un conflicto sexual inscrito en una problemática de tres personajes: niño, padre y madre. Comienza cuando uno de los padres se torna rival: amor a la madre y rivalidad al padre, o viceversa. Tengamos presente  que no se trata de una simple rivalidad amorosa. Termina cuando el padre instaura una ley fundamental: prohibición del incesto (condición mínima y universal para que una cultura se diferencia de la naturaleza). El Edipo queda reprimido, y marca el fin de la sexualidad infantil.
Para el niño, el Edipo termina abruptamente, por la amenaza de castración y visión de la niña que le confirma la amenaza. Para la niña, el primer objeto de amor es la madre, y primero vive el Edipo con ella. Arriba al Complejo de Edipo con el padre más tarde que el niño. La niña rompe con la madre bajo el signo de la hostilidad (existe ambivalencia y rivalidad, que se desplaza a otras mujeres), y por varias fantasías:
  • Mamá no me alimentó lo suficiente
  • Mamá me hizo compartir el amor con otros hermanos
  • Mamá me sedujo con aseos, y luego me prohíbe que me toque
  • Me dotó del genital incorrecto, no me hizo varón.
Va a buscar en el padre lo que la madre no le dio, en una ecuación simbólica: pene-bebé. El padre también la decepciona, porque no le va a dar un hijo.
Con la resolución del CE, las elecciones objetales son regresivamente reemplazadas por identificaciones (lo que implica el deseo de parecerse a alguien: ej. el niño que imita las características del padre). Esta regresión es un progreso porque la solución  o abandono del CE implica liberación de energía que se vuelca a la adquisición de bagaje intelectual, incluso queda parte que será reinvestida sobre nuevos objetos.
Latencia (6,7,8-12 años)
Se ingresa a la Latencia, al final del Edipo, ante la realidad de la imposibilidad de la satisfacción pulsional, (externa: la ley del padre-represión, interna: inadecuación antipuberal), por formaciones reactivas (lo que antes parecía placentero, ahora produce asco, vergüenza), y, por combinación de procesos biológicos, influencias de la cultura, desarrollo del Yo y Superyó.
Pubertad-Genitalidad (12 años hasta adultez)
En la pubertad, se da una reviviscencia pulsional masiva è se  re-sobreactivan las pulsiones agresivas y de la libido. Las tendencias infantiles reaparecen con fuerza. Se intensificación la pulsiones edípicas. La pubertad es la última oportunidad del adolescente para resolver espontáneamente el conflicto edípico.
Se presenta una crisis narcisística y de identificación: dudas angustiantes sobre la autenticidad de sí mismo, del cuerpo, del sexo. El varón continúa atribuyendo poder narcisístico al pene. En la niña se da un cambio de dirección, con tendencia a transferir el interés sobre los órganos genitales al cuerpo entero: belleza, peso, vestimenta.
La masturbación, es la única salida posible de las necesidades sexuales, necesidad Imperiosa, pero reprobada, originando sentimientos de culpa. El joven se aisla y se comporta como un extraño con su familia: rebelión contra la autoridad. Se da una gradual separación de los padres y conexión con otros adultos y pares que se transforman en nuevas influencias intelectuales, sociales, etc. Esto lleva aparejada una modificación incipiente de la imagen de los padres, cuestionamiento y abandono de la creencia en su omnipotencia, y nuevos procesos identificatorios.
 

A manera de conclusiones: 

  • El niño tiene una vida sexual de índole parcial, persigue la ganancia de placer como meta autónoma, pero no tiene la meta de la reproducción. La ruptura y el punto de viraje en el desarrollo de la vida sexual se halla en su subordinación a los propósitos de la reproducción.
  • Freud considera al Complejo de Edipo como el nódulo de la Neurosis, porque implica el atravesamiento y el desligamiento de vínculos y expectativas.
  • Superar las tendencias edípicas representa una condición preliminar para el acceso a la sexualidad adulta normal, mientras que quedar fijado inconscientemente a ellas, es la piedra angular de la Neurosis (cuando fijaciones arcaicas fuertemente investidas, al padre y/o madre, se reproducen sobre otro hombre o mujer, aparece la neurosis).
  • El padre separa la fusión del niño con la madre.
  • La castración es un operador muy importante porque resignifica las pérdidas del pene (varón) o del amor del objeto (mujer), y específicamente porque introduce los cortes necesarios que tiene que hacer cada sujeto para advenir a su posicionamiento sexual. Si hay excesivo apego a los objetos primarios (padres), no se produce el corte necesario para elegir algún objeto  fuera de los objetos edípicos.
  • La gran labor del ser humano es desligarse de sus objetos primarios, dejar de ser un niño, abandonar la satisfacción autoerótica y elegir un objeto heterosexual y exogámico, convertirse en miembro de la sociedad.  

Qué le diría finalmente a Mabel?
  • Disfrutemos del proceso de desarrollo de nuestros hijos. Si presentan alguna curiosidad que nos parece extraña, o algún retroceso en su accionar, permitámonos no angustiarnos tanto. El camino del desarrollo está lleno de avances y retrocesos, de descubrimientos y desengaños.
  • Abracemos, besemos  y acariciemos a nuestros hijos, gran alimento afectivo para ellos, siempre con el respeto que corresponde, y con la conciencia de que “somos seres sexuales”.

A manera de resumen:


Como hemos apreciado, la sexualidad infantil va transformándose hasta quedar subordinada a la genitalidad. Cada zona erógena constituye una etapa. La libido se organiza de manera diferenciada en relación  con las diferentes  zonas erógenas según las edades.  En el siguiente cuadro podemos apreciar un resumen de las características de las tres primeras fases del desarrollo libidinal. Las dos primeras, oral y anal, se centran en el autoerotismo. 

* Fijación: Pensamiento, deseo o comportamiento asociado a placer o dolor que sigue siendo emocionalmente significativo para una persona. La fijación perturba el desarrollo. Se da por exceso de placer (seguridad de la gratificación) o por déficit (necesidad de conseguir lo que no me dieron). Cuando hay fijación, puede haber estancamiento en alguna fase del desarrollo libidinal.

Bibliografía
Freud, Sigmund, “Tres ensayos de teoría sexual”, 1901-1905.
Freud, Sigmund, “Conferencias de introducción al psicoanálisis”, 1916.
--------------------   Conferencia 20, “La vida sexual de los seres humanos”
--------------------   Conferencia 21, “Desarrollo libidinal y organizaciones sexuales”
--------------------   Conferencia 22, “Perspectivas sobre el desarrollo y la regresión”
Bergeret, Jean, Manual de Psicología Patológica, “Estadios Pre-Genitales” y “Estadios Genitales”, 1975.
Urribarri Rodolfo, Los adolescentes hoy, “Descorriendo el velo. Sobre el trabajo de latencia”, 1999
Trabajo presentado en el curso Metapsicología I, dictado por la psicoanalista Liliana Granel, en la formación de Psicoterapia Psicoanalítica, CPPL, 2010.
“Concepción del Psiquismo”, curso dictado por la psicoanalista Graciela Cardó, en la formación de Psicoterapia Psicoanalítica, CPPL, 2011.



martes, 19 de febrero de 2013


Pensamiento Psicoanalítico y Pensamiento Sistémico: Puntos de Encuentro


Diciembre 2012

Desde que comencé la formación en Psicoterapia Psicoanalítica, 2009, y sobre todo, durante el desarrollo del curso de Advenimiento del Sujeto, CPPL 2012, me he cuestionado sobre qué tiene que ver el pensamiento psicoanalítico con el pensamiento sistémico, cuáles son las intersecciones entre ambos pensamientos. El pensamiento sistémico, lo conozco bastante bien, soy ingeniera de sistemas, y para mi tesis de grado realicé una investigación en sistemas blandos.
He identificado sólidas interrelaciones, puntos de encuentro que quiero abordar tomando como base las ideas de los principales exponentes en cada campo.  Respecto al pensamiento psicoanalítico, tomaré de base a los psicoanalistas Sigmund Freud, Marcia Cavell,  y Hugo Bleichmar. Respecto al  pensamiento sistémico, me referiré a Peter Checkland, creador de la “Metodología de Sistemas Blandos”, Peter Senge, autor de la “Quinta Disciplina”, Master en Modelamiento de Sistemas Sociales, y Stephen Covey, autor de “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva”.
Abordaré el análisis de los puntos en común de ambos pensamientos, dando respuesta a las siguientes interrogantes:

1.  Está la hermenéutica en la base del Pensamiento Psicoanalítico y en la base del Pensamiento Sistémico?
La hermenéutica es el arte de la interpretación. La hermenéutica filosófica es el arte del entendimiento que consiste en reconocer como principio supremo el dejar abierto el diálogo. Se orienta a la comprensión: uno puede considerar y reconsiderar lo que piensa su interlocutor, aunque no esté de acuerdo con él. La culminación se da cuando se llega a puntos de encuentro.
Hans Gadamer, filósofo alemán, considerado el padre de la hermenéutica filosófica contemporánea, puso de relieve el carácter móvil de la existencia, que es el carácter específico y finito del ser humano y abarca la totalidad de la experiencia humana. Esta movilidad se refiere a las formas provisionales de la comprensión. La finitud de la existencia y,  de la comprensión,  subraya el alcance de todo conocimiento, en  contraste con la pretensión de tener un conocimiento objetivo como el que persiguen las ciencias, como si fuera posible asentar su carácter definitivo por el recurso del método y, lo que es más importante, como si de ese modo fuera posible que el ser humano lograra una comprensión definitiva de sí mismo. Hay que contar con la posibilidad de que exista desacuerdo y, a partir de él, retomar la conversación una y otra vez.
El Psicoanálisis es una disciplina hermenéutica, que se basa en la interpretación, en la restitución de sentido. Marcia Cavell afirma, “son esencialmente reconstrucciones históricas, porque lo que se reconstruye es el sentido que un signo tuvo para quienes lo dejaron ahí, aunque no existen pruebas completas”. Los filósofos Habermas y Ricouer, sostienen que la interpretación de los sueños es el sustento más firme de que el psicoanálisis es una disciplina hermenéutica, en que el sueño manifiesto es análogo a un texto que tiene que ser descifrado.  
El terapeuta quiere saber de cosas que fueron experimentadas, si ahora se recuerdan y cómo, y este interés define un sentido muy general en que sólo la realidad psíquica (creencias, deseos, fantasías, recuerdos) cuenta para explicar el comportamiento humano. No existe una interpretación correcta, en teoría, hay tantas interpretaciones buenas como observadores.
Aun siendo el psicoanálisis en parte una ciencia histórica, pues le interesa reconstruir hechos del pasado, su peculiaridad está en lo hermenéutico, superando así la mera reconstrucción biográfica y las explicaciones históricas, para comprometerse en explicaciones dinámicas y profundas, en las interpretaciones, situando en primer plano los significados determinados por la influencia del inconsciente, que es a lo que podemos llamar explicaciones interpretativas.
En psicoanálisis, el objeto sometido a interpretación no es un objeto material que exprese las intenciones de su autor, sino una persona en vías de formar nuevas intenciones, nuevos pensamientos, nuevas formas de emprender las cosas.
El Pensamiento Sistémico es la actitud del ser humano, que se basa en la percepción del mundo real en términos de totalidades para su análisis, comprensión y accionar, a diferencia del planteamiento del método científico, que sólo percibe partes de éste y de manera inconexa.  El pensamiento sistémico es integrador, tanto en el análisis de las situaciones como en las conclusiones que nacen a partir de allí, proponiendo soluciones en las cuales se tienen que considerar diversos elementos y relaciones que conforman la estructura de lo que se define como "sistema", así como también de todo aquello que conforma el entorno del sistema definido. La base filosófica que sustenta esta posición es el Holismo (del griego holos = entero).
Bajo la perspectiva del enfoque de sistemas, la realidad que concibe el observador se establece por una relación muy estrecha entre él y el objeto observado, de manera que su "realidad" es producto de un proceso de co-construcción entre él y el objeto observado, en un espacio–tiempo determinados, constituyéndose dicha realidad en algo que ya no es externo al observador y común para todos, como lo plantea el enfoque tradicional, sino que esa realidad se convierte en algo personal y particular, distinguiéndose claramente entre lo que es el mundo real y la realidad que cada observador concibe para sí.
Las filosofías que enriquecen el pensamiento sistémico contemporáneo son la fenomenología de Husserl y la hermenéutica de Gadamer.

2.  Tienen algo que ver los paradigmas con el psicoanálisis?
Comencemos entendiendo qué es un paradigma y qué es un problema blando, conceptos fundamentales en el Pensamiento Sistémico. 
Peter Checkland define problema blando, a aquél que ocurre en un sistema blando o social, aquél donde interviene el ser humano. No puede ser fácilmente formulado y, por tanto, no fácilmente solucionado. Dado que es percibido de diferentes maneras, que varían según el Weltanschauung de los involucrados, no existe solución única, esta dependerá del Weltanschauung que se adopte. Un ejemplo de problema blando que está sucediendo en el país, es el Proyecto Conga, con muchos paradigmas subyacentes.
Los problemas que aborda el Psicoanálisis son problemas blandos, conformando la diada Terapeuta-Paciente un sistema blando.
Peter Senge denomina a los paradigmas como Modelos Mentales, supuestos hondamente arraigados, generalizaciones e imágenes que influyen sobre nuestro modo de comprender el mundo y actuar. Sostiene que generalmente no tenemos conciencia de nuestros modelos mentales o los efectos que surten en nuestra conducta. La disciplina de trabajar con modelo mentales empieza por volver el espejo hacia adentro; aprender a exhumar nuestras imágenes internas del mundo, para llevarlas a la superficie  y someterlas a un riguroso escrutinio. También incluye la aptitud para entablar conversaciones abiertas donde se equilibre la indagación (actitud inquisitiva) con la persuasión, donde la gente manifiesta sus pensamientos para exponerlos a la influencia de otros.



Paradigma también es un concepto fundamental en el Pensamiento Psicoanalítico

Marcia Cavell nos habla de la importancia de entender nuestros paradigmas para entender nuestras emociones. Dice “no reaccionamos ante el mundo directamente, sino sólo como lo aprehendemos bajo ciertas luces, según determinadas descripciones. La causa de una emoción o sentimiento siempre es una creencia o algo del mundo según se ve a partir de cierta descripción”. “La historia que explica mis emociones es causal. Los agentes causales inmediatos de mis emociones son mis deseos y creencias. Esta es la visión que aceptamos al decir que el afecto es ocasionado por su contenido ideacional”.
Esto significa que los sentimientos tienen de base creencias, así nos pone ejemplos:

Sentimiento
Creencia
Culpa
Uno es responsable de haber hecho algo equivocado según los propios preceptos
Gratitud
Creo que algo bueno me ha dado otra persona, algo que no podría haberme procurado yo sola, no con facilidad. Pienso que la otra persona tenía la intención de darme ese algo.
Miedo
No quiero que sucedan cosas feas que me hagan daño: herir a otra persona, que tenga una accidente
Vergüenza
Pensamos que hemos hecho algo que disminuye nuestro valor.
Dolor
Uno piensa que ha perdido algo o alguien a quien ama o estima.
Orgullo
Uno piensa que tiene o ha hecho algo que lo honra.

Tendemos a pensar que las acciones se inician en nosotros, y las emociones y percepciones, en el mundo. Consideramos las pasiones cómo cosas que pasamos o sufrimos pasivamente. Hay un error. Cuando estamos avergonzados, lo que actúa en nosotros, no es la vergüenza misma, sino una situación del mundo que nosotros interpretamos de manera particular, y en esta explicación intervenimos como agentes.
Las primeras relaciones interpersonales del niño son determinantes cruciales de sus actitudes hacia el mundo, y por medio de éstas, de los rasgos de sus carácter y sus sentimientos, que a su vez suelen estar fijados en rasgos de carácter. Un bebe cuyos padres captan y atienden sus necesidades puede desarrollar una actitud de confianza en sí mismo y seguridad, y otros cuyos padres bromistas ríen con él por lo gracioso de todo probablemente llegará a tener sentido del humor. Tales actitudes preceden a las emociones como tales; pero establecen un escenario para ellos que determina cómo el niño mira el mundo, y lo que ve.
Todas nuestras certezas sobre la mente de otras personas son provisionales, pero no todas de igual modo, no todas al mismo tiempo. El terapeuta debe suponer que el esquema conceptual de sus pacientes, no es tan ajeno al suyo propio para que le resulte indescriptible.
Cualquier interpretación se basa en ciertas suposiciones fundamentales que rara vez están explícitas en la mente del intérprete. Acerca de un amplio dominio del comportamiento humano suponemos que el agente tiene sus razones, las cuales serían inteligibles para nosotros si supiésemos lo suficiente sobre el mundo en que vive y cómo lo ve, es decir, si conociésemos lo suficiente sus paradigmas.


3.     Qué significa que la cura tiene que ver con reescribir la historia del Paciente?
Hugo Bleichmar, en su libro “La depresión: un estudio psicoanalítico”, comenta que muchas veces se defendió a la reconstrucción histórica utilizando la teoría de la cura de la primera época freudiana: recordando lo olvidado desaparecen sus efectos. Sin embargo,  no  se camina por desandar lo andado, sino que lo que resulta posible es establecer NUEVAS significaciones.
Si el paciente tiene como eje una imagen desvalorizada de sí, el análisis debe consistir en hacer consciente esta imagen. Desentrañar cómo se formó esa representación, si es el resultado de la identificación con figuras desvalorizadas, o la asunción de la identidad dada por figuras desvalorizantes, cuáles son los episodios que adquirieron la significación de ofensas narcisísticas y qué puedan haberla originado, por qué estos no pudieron ser superados, etc. Debemos preguntarnos si esa representación del YO persiste por inercia psíquica.
Bleichmar postula que mostrar la génesis de una convicción o paradigma como la de una determinada representación de sí mismo, le quita su carácter de absoluta, permite tomar distancia con respecto a aquélla, y verla no como algo que es así sin discusión, sino como el resultado de ciertas condiciones que intervinieron en su producción. O sea, relativiza la fuerza de la convicción, al mostrar que ésta tiene una determinación.
La labor terapéutica consiste en romper el espejismo en que se encuentra el paciente, al justificar la representación de sí por una supuesta realidad, por determinados paradigmas, esto implica que “el paciente no cambia por ser consciente de sus recuerdos, lo hace porque le es posible establecer nuevas significaciones, en el proceso de recordar se reorganiza su mundo conceptual, RESIGNFICA su experiencia”.
Por su parte, Jacques Lacan afirma en su Seminario N° 1, 1974, “Yo diría a fin de cuentas que de lo que se trata, es menos recordar que de reescribir la historia”.
Marcia Cavell, sostiene que el carácter narrativo de lo mental está íntimamente conectado con el descubrimiento crucial de Freud: de que contar, y volver a contar nuestras historias, nos pude liberar en cierta manera del pasado, y al mismo tiempo, dar mayor armonía a los propósitos, intenciones y acciones actuales, así como a sus consecuencias. Podemos RESIGNIFICAR nuestra historia.
“Las historias que nos contamos sobre los acontecimientos de nuestras vidas desempeñan un papel decisivo en el efecto que ahora surten sobre nosotros”. Así las historias nuevas nos pueden librar de viejas pautas. Freud dice que algunas de nuestras enfermedades provienen de ciertas fijaciones de las descripciones con las que nos vemos a nosotros mismos. Freud quiere abrir al paciente a nuevas formas de verse a sí mismo y al mundo, y liberarlo así, de los comportamientos que lo han limitado.
Franz Alexander y Thomas French nos hablan de una experiencia emocional correctiva. Sostienen que el terapeuta, mediante su propia actitud y mediante sus interpretaciones, suministra al paciente una experiencia correctiva en una nueva relación. El  paciente experimenta una nueva relación padre-hijo antes de poder librarse de la antigua, esto no puede hacerse como ejercicio intelectual, debe ser vivido, sentido por el paciente, y de esta forma llegar a ser parte integral de su vida emocional. Solo entonces le será posible modificar  sus actitudes.

4.    Qué valor nos puede dar el autoconocimiento en vislumbrar las consecuencias de nuestras acciones?
“Somos un instrumento dotado de muchas cuerdas, pero generalmente nos morimos

 sin que hayan sido pulsadas todas. Así, nunca sabremos qué música era
 la que guardábamos. Nos faltó el amor, la amistad, el viaje, el libro, la ciudad capaz
 de hacer vibrar la polifonía en nosotros oculta? Dimos siempre la misma nota? 
Julio Ramón Ribeyro. “Prosas apátridas”

Erich Fromm, respecto al autoconocimiento afirma, “el cómo pueda uno reformularse es cosa delicada. Importa mucho conocer qué nos estimula, cómo nos animamos a hacer descubrimientos, a experimentar nuestros sentimientos, atender a nuestras experiencias, comprender las resistencias que tenemos al dar cada nuevo paso, al actuar de otra manera”.
Marcia Cavell sostiene que a mayor autoconocimiento è mayor capacidad de conciliar consecuencia e intención. Descubrir las intenciones de alguien es “reconstruir un estado mental histórico”. Incluso cuando hacemos lo que pretendemos hacer, inevitablemente nuestras acciones tienen algunas consecuencias que no teníamos la intención que ocurrieran. Nuestro comportamiento está en función de nuestros paradigmas. Marcia pone el ejemplo de Edipo Rey, si él se hubiera conocido un poco más, que se volvía iracundo cuando atacaban su orgullo, no hubiera respondido de forma violenta cuando un anciano, su padre, lo retó a salir del camino, y no lo hubiera matado.
Observando las tendencias de nuestro comportamiento, anticipando las consecuencias no esperadas de nuestras acciones y descubriendo las causas que obraron en nosotros o en el mundo para que las cosas nos sorprendieran con sus resultados, es como nos volvemos más capaces de conciliar la consecuencia y la intención. Cuando el cuerpo se hace consciente de los deseos y placeres involuntarios, la consciencia misma puede modificar el significado de ellos en la vida psíquica.
Quisiera terminar este análisis, con una cita de Marcia Cavell, que me parece consolida y reafirma lo expuesto: “hacerme cargo, reconocer que algo es mío, algo de lo que yo no era responsable en el sentido definido por la intención, puede cambiar a la persona que hace tal reconocimiento, y al mismo tiempo modificar su relación justamente con tales pensamientos y sentimientos. Mientras que antes éstos actuaban sobre la persona indefectiblemente, ahora ésta puede estar en la posición de elegir si actuará sobre ellos o no. La consciencia de uno mismo incluye la capacidad de auto trascendencia, la que toma en cuenta la abolición de la causalidad, deja espacio para que entren en jugo nuevas conexiones causales”.


Bibliografía
Modell, Arnold, El psicoanálisis en un contexto nuevo, “La naturaleza del conocimiento psiconalítico”. Capitulo 9, 1989
Sánchez-Barranco, Antonio, “El psicoanálisis ¿Qué tipo de ciencia es?”, Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, Vol. XXV, nº 96, 2005
Cavell, Marcia, ”El pensamiento psicoanalítico: De Freud a la filosofía”, 2000
Bleichmar, Hugo, “La depresión: un estudio psicoanalítico”, 1974
Alexander Franz y French Thomas, Terapéutica Psicoanalítica, capitulo 3, “El principio de la flexibilidad”, 1980
Aguilar, Luis Armando, “La hermenéutica filosófica de Gadamer”, http://portal.iteso.mx
“Advenimiento del Sujeto”, curso dictado por el profesor César Escajadillo en la formación de Psicoterapia Psicoanalítica, CPPL, 2012.
Stephen Covey, “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva”, 1989
UPC, Centro de Liderazgo e Innovación, Taller Eficacia Personal, “Conocimiento de sí mismo”, 1999
Checkland, Peter, “The System Movement and the ‘Failure’ of Management Science”. Cybernetics and Systems. An International Journal, 11. 1980.
Senge, Peter, “La quinta disciplina: el arte y la practica de la organización abierta al aprendizaje”, 1990
Van Gigch, John, “Teoría General de Sistemas aplicada”, 1981
Churchman, West, El enfoque de Sistemas, 1973
Rodriguez-Ulloa, Ricardo, Serie Pensamiento de Sistemas y Calidad Total, Instituto Andino de Sistemas, 1993
Torres, Rosario - Salazar, Laura, “Desarrollo de una metodología de diagnóstico organizacional basada en la Metodología de Sistemas Blandos. Aplicación en la empresa de servicios informáticos Cosapi Tec”, Tesis para optar el título profesional de Ingeniero de Sistemas,  UNI, 1992
Trabajo presentado en el curso“Advenimiento del Sujeto”, dictado por el profesor César Escajadillo en la formación de Psicoterapia Psicoanalítica, CPPL, 2012.